Premio Capital Verde Europea

Autrice
Arianna Ferrari

Nuestra relación con el planeta está cambiando. A medida que el mundo se enfrenta a desastres ambientales y a grandes cambios climáticos, las acciones de cada individuo son esenciales. Desde la remodelación de las estructuras existentes hasta el uso de diferentes medios de transporte (como la bicicleta), la idea de crear ciudades cada vez más sostenibles se está haciendo realidad. A fin de dar más visibilidad e importancia a todas las medidas verdes y sostenibles, en 2008 se puso en marcha el Premio Capital Verde Europea (European Green Capital Award): un premio que la Comisión Europea otorga cada año a una ciudad que haya logrado alcanzar objetivos ambiciosos en el ámbito de la protección del medio ambiente.

¿Por qué nació este projecto?

Hoy en día, la mayoría de la población vive en las ciudades. Hay muchos desafíos ambientales que enfrentar, principalmente relacionados con la contaminación del aire o del agua y con la pérdida de espacios verdes. Sin embargo, hay ciudades verdes y sostenibles que ofrecen soluciones innovadoras. ¿Se pueden tomar estas ciudades como ejemplo? La respuesta es sí.

De hecho, fue la idea de poder «dar el ejemplo» lo que llevó al nacimiento de un proyecto: asignar el Premio Capital Verde Europea a todas las ciudades que logren hacerse cada vez más inclusivas, resilientes y sostenibles. La iniciativa cobró vida en mayo de 2006, después de una reunión en Tallin con 15 ciudades europeas (Tallin, Helsinki, Riga, Vilnius, Berlín, Varsovia, Madrid, Liubliana, Praga, Viena, Kiel, Kotka, Dartford, Tartu y Glasgow).

El título de Capital Verde Europea fue concebido desde el principio como un medio para recompensar todos los esfuerzos realizados, incitando a los distintos países del mundo a esforzarse aún más para lograr un progreso cada vez más auténtico. De hecho, si hasta hace unos años la idea de una ciudad ecológica y sostenible sólo podía ser una ilusión, hoy en día hay muchas comunidades que están comprometidas con la construcción de lugares que reflejen en la medida de lo posible un paradigma verde y consciente.

Hammarby-Sjöstad Distrito sostenible de Estocolmo

Los elementos imprescindibles de la ciudad sostenible

Ser reconocido con el título de Ciudad Verde es ciertamente un reconocimiento honorable, pero no es fácil de conseguir. El procedimiento de selección es muy rígido. Las ciudades tienen que mostrar lo que han hecho en el pasado y cuánto están planeando realmente para ser más verdes. Tienen que demostrar a diario que sus ambiciones son a largo plazo y en beneficio de la población, el planeta y la economía.

Entre los parámetros evaluados para determinar si una ciudad puede ser verdaderamente sostenible y ganar un título dentro de este proyecto, se consideran una serie de elementos imprescindibles, tales como: el fortalecimiento del transporte público con la expansión de las ciclovías urbanas y suburbanas; la colocación de bloqueos y limitaciones a la circulación de los vehículos más contaminantes; el aumento de las zonas urbanas verdes; la aplicación de una política más estricta e inflexible en el uso de la calefacción en los edificios; un nuevo rendimiento energético que haga más óptima la calidad del aire y, por último, la reducción del consumo y la conservación del agua.

Green City en Mannheim, Alemania

Desde 2008 hasta hoy: ¿cuáles son las ciudades más sostenibles?

Desde 2008 (año en que se lanzó oficialmente la iniciativa) hasta la actualidad, numerosos asentamientos urbanos han ganado el premio «Capital Verde Europea». En particular, la primera ciudad sostenible que se eligió fue Estocolmo en 2010, pero le siguieron muchas más:

  • Hamburgo, 2011: un lugar en el que todos los ciudadanos tengan acceso a un transporte público adecuado, utilizando una estructura sistemática de zonas verdes. Los estándares ambientales son altos y el nivel de aire es óptimo.
  • Vitoria-Gasteiz, 2012: con el ambicioso objetivo de reducir el consumo de agua en los hogares por debajo de los 100 litros diarios, esta pequeña comunidad autónoma del País Vasco se distinguió por su gran compromiso.
  • Nantes, 2013: durante los últimos diez años, Nantes desarrolló una política de transporte sostenible centrada en el transporte público y las bicicletas. Este desarrollo está planeado para minimizar el transporte en coche y al mismo tiempo proporcionar condiciones idóneas para los peatones.
  • Copenhague, 2014: la capital de Dinamarca colabora con empresas, universidades y organizaciones en foros dedicados al desarrollo y a la aplicación del crecimiento ecológico. Un ejemplo: el proyecto de «green lab» que se centrará en las ecotecnologías.
  • Bristol, 2015: Bristol impresionó a la comisión de jueces con sus planes de inversión en transporte y energía. La ciudad se comprometió a destinar un presupuesto de 500 millones de euros para mejoras en el transporte para el año 2015 y hasta 300 millones de euros para la eficiencia energética y las energías renovables para el año 2020.
  • Ljubljana, 2016: de ser una ciudad dominada por el transporte automovilístico, se transformó en un lugar donde la atención se centra en las redes de peatones y bicicletas. La medida más significativa fue el cambio del régimen de tráfico en la principal arteria de la ciudad (la calle Slovenska).
  • Essen, 2017: la ciudad está haciendo esfuerzos admirables. Está superando una desafiante historia industrial para reinventarse como una «Ciudad Verde». Su filosofía es visible a través del eslogan que escogieron, «ESSENtials – cambiar la forma en que actuamos».
  • Nimega, 2018: considerada la ciudad más antigua de los Países Bajos, Nimega tiene un objetivo: involucrar a los ciudadanos y empresarios en la medida de lo posible en la realización de acciones ecológicas para convertirse en una ciudad saludable y próspera.
  • Oslo, 2019: donde las vías fluviales fueron objeto de una nueva estrategia revolucionaria que invertió completamente el enfoque anterior. Actualmente se están reabriendo activamente para hacerlos accesibles a las personas, para gestionar eficientemente las aguas pluviales y para facilitar el desarrollo y la restauración del hábitat.
  • Lisboa, 2020: la capital de Portugal experimentó importantes desafíos en el pasado (como el terremoto de 1755 que demolió toda la ciudad). A pesar de todos los desafíos, Lisboa hizo grandes progresos en la consolidación de la estrategia de sostenibilidad ambiental de la ciudad, demostrando que la protección del medio ambiente y el crecimiento económico pueden ser simultáneos.
  • Lahti, 2021: la ciudad estableció un plan de calidad del aire en 1997, que condujo a un fuerte descenso de las emisiones. Por esta razón, la ciudad recibe un incentivo financiero de 350.000 euros de la Comisión Europea para iniciar su año como Capital Verde Europea.

Entonces, ¿qué ciudad en 2022 logrará convencer a un jurado internacional de su capacidad de actuar de manera sostenible? Por ahora, hay cuatro finalistas para el título de Capital Verde Europea 2022: Dijon (Francia), Grenoble (Francia), Tallin (Estonia) y Turín (Italia). El ganador de la Capital Verde Europea 2022 se llevará a casa 350.000 euros, y estamos deseando ver quién recibirá esta envidiable recompensa.

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