Algodón, materia prima de moda

Es un hecho, el algodón es y seguirá siendo la materia prima por excelencia en el mundo de la moda. Representa casi un 50% del consumo mundial de fibras textiles. 

Impacto del algodón en el planeta:

Aunque el algodón sea una fibra natural, también deja huella en el planeta y no es algo que tengamos en cuenta cuando hablamos del uso del algodón en el sector textil. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, la producción de algodón es la segunda más contaminante del mundo.

Producción:

El algodón se cultiva en zonas muy áridas que requieren mucha agua. Para producir 1kg de algodón se necesitan entre 10.000 y 20.000 litros de agua, principalmente en Estados Unidos, China y la India. Siendo este último país en la lista uno de los lugares donde ni siquiera la mayoría de la población tiene agua potable. 

Tanto China como la India cuentan también con unas condiciones de trabajo precarias, donde la salud y la seguridad de los trabajadores son mínimas. 

Por otro lado, en la fabricación de esta materia prima se utilizan pesticidas y fertilizantes, que alteran el medio ambiente contaminando tanto la superficie del terreno como aguas subterráneas.

Procesado:

Una vez recogido, el algodón debe ser procesado, normalmente a mano, donde se separa la fibra de la semilla. Una vez esté hilado y tejido, se procede a ser teñido, siendo otra fase muy contaminante; los colorantes, tintes y sustancias que utilizan en este proceso acaban en ríos cercanos a las fábricas, destruyendo todo el ecosistema. Por no hablar de las emisiones de dióxido de carbono (CO2 ) que se generan durante el proceso.

Tintes en rios- Zurciendoelplaneta.com (Riverblue, documental 2016)

Algodón orgánico:

La diferencia entre el algodón y el algodón orgánico está en la forma de producción y cosecha. El algodón orgánico basa su producción en la agricultura ecológica u orgánica. Para ello es necesario un uso óptimo y sostenible de recursos naturales locales, sin utilizar químicos, fertilizantes o pesticidas. En el cultivo, se apuesta por la rotación de cultivos, abonos de animales, totalmente natural. 

Debe tener una certificación específica GOTS (Global Organic Textile Standard). Para tener esta certificación es necesario que la prenda contenga mínimo un 95% de fibras orgánicas certificadas. Por otro lado, los que tienen la etiqueta de «hecho con material orgánico» contienen un 70% de fibras orgánicas en su composición.

Ventajas:

Una de las mayores ventajas es no exponer la piel a un tejido con químicos y así evitar alergias. De hecho, el sector ropa de bebé suele utilizar algodón orgánico, ya que al ser tan delicadas necesitan un cuidado especial. 

Por otro lado, se contribuye a reducir el impacto que la fabricación de algodón tiene en el planeta, lo que también significa competir contra ésta para así mejorar la calidad de vida de las personas que trabajan en la fabricación del algodón orgánico, donde sí se aseguran unas condiciones de trabajo óptimas.

Conclusión:

Sí es cierto que la industria textil está contribuyendo y muchas marcas están utilizando algodón orgánico en sus colecciones, pero muchas lo hacen por presión social; los consumidores son los primeros demandantes, ya que la sostenibilidad se está posicionando como un requisito. 

Como consecuencia, muchas organizaciones internacionales se dedican a mejorar las técnicas de cultivo, pero sólo un 12% de la producción mundial de algodón se considera sostenible. Por eso, hay que seguir apoyando la producción de algodón orgánico, para que poco a poco vaya aumentando y llegue a convertirse en una materia prima principal en el sector textil. Desde The Green Side of Pink te animamos a leer los componentes y materiales de las etiquetas y buscar las más sostenibles. 

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